25.7.17

Por eso les digo: obedezcan al Espíritu de Dios


Gál 5:16  Por eso les digo: obedezcan al Espíritu de Dios, y así no desearán hacer lo malo. 
Gál 5:17  Porque los malos deseos están en contra de lo que quiere el Espíritu de Dios, y el Espíritu está en contra de los malos deseos. Por lo tanto, ustedes no pueden hacer lo que se les antoje. 
Gál 5:18  Pero si obedecen al Espíritu de Dios, ya no están obligados a obedecer la ley. 
Gál 5:19  Todo el mundo conoce la conducta de los que obedecen a sus malos deseos: no son fieles en el matrimonio, tienen relaciones sexuales prohibidas, muchos vicios y malos pensamientos. 
Gál 5:20  Adoran a dioses falsos, practican la brujería y odian a los demás. Se pelean unos con otros, son celosos y se enojan por todo. Son egoístas, discuten y causan divisiones. 
Gál 5:21  Son envidiosos, y hasta matan; se emborrachan, y en sus fiestas hacen locuras y muchas cosas malas. Les advierto, como ya lo había hecho antes, que los que hacen esto no formarán parte del reino de Dios. 
Gál 5:22  En cambio, el Espíritu de Dios nos hace amar a los demás, estar siempre alegres y vivir en paz con todos. Nos hace ser pacientes y amables, y tratar bien a los demás, tener confianza en Dios, 
Gál 5:23  ser humildes, y saber controlar nuestros malos deseos. No hay ley que esté en contra de todo esto. 
Gál 5:24  Y los que somos de Jesucristo ya hemos hecho morir en su cruz nuestro egoísmo y nuestros malos deseos. 
Gál 5:25  Si el Espíritu ha cambiado nuestra manera de vivir, debemos obedecerlo en todo. 
Gál 5:26  No seamos orgullosos, ni provoquemos el enojo y la envidia de los demás por creernos mejores que ellos. 

  Si fuéramos cuidadosos para actuar bajo la dirección y el poder del Espíritu bendito, aunque no fuésemos liberados de los estímulos y de la oposición de la naturaleza corrupta que queda en nosotros, esta no tendría dominio sobre nosotros. Los creyentes están metidos en un conflicto en que desean sinceramente esa gracia que puede alcanzar la victoria plena y rápida. Los que desean entregarse a la dirección del Espíritu Santo no están bajo la ley como pacto de obras, ni expuestos a su espantosa maldición. Su odio por el pecado, y su búsqueda de la santidad, muestran que tienen una parte en la salvación del evangelio.

Las obras de la carne son muchas y manifiestas. Esos pecados excluirán del cielo a los hombres. Pero, ¡cuánta gente que se dice cristiana vive así y dicen que esperan el cielo! -Se enumeran los frutos del Espíritu, o de la naturaleza renovada, que tenemos que hacer. Y así como el apóstol había nombrado principalmente las obras de la carne, no sólo dañinas para los mismos hombres, sino que tienden a hacerlos mutuamente nocivos, así aquí el apóstol nota principalmente los frutos del Espíritu, que tienden a hacer mutuamente agradables a los cristianos, como asimismo a hacerlos felices. Los frutos del Espíritu muestran evidentemente que ellos son guiados por el Espíritu.


La descripción de las obras de la carne y de los frutos del Espíritu nos dice qué debemos evitar y resistir y qué debemos desear y cultivar; y este es el afán y empresa sinceros de todos los cristianos reales. El pecado no reina ahora en sus cuerpos mortales, de modo que le obedezcan, Romanos vi, 12, pues ellos procuran destruirlo. Cristo nunca reconocerá a los que se rinden a ser siervos del pecado. Y no basta con que cesemos de hacer el mal sino que debemos aprender a hacer el bien. Nuestra conversación siempre deberá corresponder al principio que nos guía y nos gobierna, Romanos viii, 5. Debemos dedicarnos con fervor a mortificar las obras del cuerpo y a caminar en la vida nueva sin desear la vanagloria ni desear indebidamente la estima y el aplauso de los hombres, sin provocarse ni envidiarse mutuamente, sino buscando llevar esos buenos frutos con mayor abundancia, que son, a través de Jesucristo, para la alabanza y la gloria de Dios.

17.7.17

Camina con Dios cada dia de tu vida


Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos. Salmos 81:12

Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre. Salmos 86:11


Podemos tener bastante de Dios, si oramos con fe.
Toda la maldad del mundo se debe a la disposición del hombre. La gente no es religiosa porque no quieren serlo. Dios no es el Autor del pecado de ellos; Él los entrega a la concupiscencia de sus propios corazones, y a los consejos de sus cabezas; si no hacen bien, la culpa debe estar en ellos. El Señor no quiere que nadie perezca. ¡Qué enemigos para sí mismos son los pecadores! El pecado es el que hace durar nuestros problemas, y demora nuestra salvación.

En las mismas condiciones de fe y obediencia, los cristianos deben aferrarse a las buenas cosas espirituales y eternas que simbolizan los hermosos campos y las fértiles colinas de Canaán. Cristo es el Pan de Vida; Él es la Roca de la Salvación y sus promesas son como miel para las mentes piadosas. Pero quienes lo rechazan como Señor y Amo de ellos, deben también perderlo como su Salvador y galardón.

Sólo nuestro Dios posee poder omnipotente y amor infinito. Cristo es el camino y la verdad. El alma creyente deseará que se le enseñe el camino y la verdad de Dios para andar en Él, más que ser liberada de la angustia terrenal.

Quienes no ponen al Señor delante de ellos, buscan las almas de los creyentes; pero la compasión, la misericordia y la verdad de Dios son su refugio y su consuelo. Aquellos cuyos padres fueron siervos del Señor pueden plantear esto como argumento para ser escuchados y ayudados.

Considerando la experiencia de David y la del creyente, no debemos perder de vista a Aquel que, siendo rico, por nosotros se hizo pobre para que por su pobreza nosotros fuésemos enriquecidos.





11.7.17

Como ser libre de ataduras espirituales del pasado


De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Co. 5:17

El hombre renovado actúa sobre la base de principios nuevos, por reglas nuevas, con finalidades nuevas y con compañía nueva. El creyente es creado de nuevo; su corazón no es sólo enderezado; le es dado un corazón nuevo. Es hechura de Dios, creado en Cristo Jesús para buenas obras. Aunque es el mismo como hombre, ha cambiado su carácter y conducta. Estas palabras deben significar más que una reforma superficial. El hombre que antes no veía belleza en el Salvador para desearlo, ahora le ama por sobre todas las cosas.

El corazón del que no está regenerado está lleno de enemistad contra Dios, y Dios está justamente ofendido con él. Pero puede haber reconciliación. Nuestro Dios ofendido nos ha reconciliado consigo por Jesucristo.

10.7.17

Vivamos bajo el cuidado del Dios Altisimo


1 Vivamos bajo el cuidado del Dios altísimo; pasemos la noche bajo la protección del Dios todopoderoso.
2 Él es nuestro refugio, el Dios que nos da fuerzas, ¡el Dios en quien confiamos!
3 Sólo él puede librarnos de los peligros ocultos y de enfermedades mortales;
4 sólo bajo su protección podemos vivir tranquilos, pues nunca deja de cuidarnos.
5 Ni de día ni de noche tendremos que preocuparnos de estar en peligro de muerte.
6 Ni en las sombras de la noche, ni a plena luz del día, nos caerá desgracia alguna.
7 Tal vez a nuestra izquierda veamos caer miles de muertos; tal vez a nuestra derecha veamos caer diez mil más, pero a nosotros nada nos pasará.
8 Con nuestros propios ojos veremos cómo los malvados reciben su merecido.
9 El Dios altísimo es nuestro refugio y protección.
10 Por eso ningún desastre vendrá sobre nuestros hogares.
11 Dios mismo les dirá a sus ángeles que nos cuiden por todas partes.
12 Los ángeles nos llevarán en brazos para que no tropecemos con nada;
13 andaremos entre leones y serpientes, ¡y los aplastaremos!
14 Dios dice: <<Mi pueblo me ama y me conoce; por eso yo lo pondré a salvo.
15 Cuando me llame, le responderé y estaré con él en su angustia; lo libraré y lo llenaré de honores,
16 le daré muchos años de vida, y lo haré gozar de mi salvación>>.
Salmos 91:1 - 16 [TLA]

8.7.17

El Ciclo de la vida espiritual, todo lo que tiene vida en Dios...Crece


1Co 13:11  Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

Cuando era niño (11). Esta comparación nos recuerda que nuestra vida en la fe no es más que la preparación a lo que seremos en el cielo. Cuando la persona resucitada renazca de Dios, ya no habrá representantes de Dios, ni milagros todo esto no servirá más que los juguetes del niño cuando ya se ha hecho hombre. La única realidad celeste que no será nueva para nosotros será el amor (nunca pasará), y según la medida del amor que haya florecido en nosotros, participaremos de la Gloria de Dios en la visión cara a cara.


7.7.17

El Consejo de Dios para los Jovenes de Hoy


1 Querido jovencito, grábate bien mis enseñanzas; memoriza mis mandamientos.
2 Así te irá siempre bien por el resto de tu vida.
3 Ama siempre a Dios y sé sincero con tus amigos;
4 así estarás bien con Dios y con tus semejantes.
5 Pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes.
6 Toma en cuenta a Dios en todas tus acciones, y él te ayudará en todo.
7 No te creas muy sabio; obedece a Dios y aléjate del mal;
8 así te mantendrás sano y fuerte.
9 Demuéstrale a Dios que para ti él es lo más importante. Dale de lo que tienes y de todo lo que ganes;
10 así nunca te faltará ni comida ni bebida.
11 Querido jovencito, no rechaces la instrucción de Dios ni te enojes cuando te reprenda.
12 Porque Dios corrige a quienes ama, como corrige un padre a sus hijos.
13 Dios bendice al joven que actúa con sabiduría,
14 y que saca de ella más provecho que del oro y la plata.
15 La sabiduría y el conocimiento valen más que las piedras preciosas; ¡ni los tesoros más valiosos se les pueden comparar!
16 Por un lado, te dan larga vida; por el otro, buena fama y riquezas.
17 Qué grato es seguir sus consejos, pues en ellos hay bienestar.
18 ¡Dios bendice al joven que ama a la sabiduría, pues de ella obtiene la vida!
19 Con sabiduría y gran cuidado Dios afirmó cielo y tierra.
20 Con su conocimiento hizo brotar lagos y ríos y dejó caer la lluvia.
21 Querido jovencito, aprende a tomar buenas decisiones y piensa bien lo que haces.
22 Hacerlo así te dará vida y los demás te admirarán.
23 Andarás por la vida sin problemas ni tropiezos.
24 Cuando te acuestes, podrás dormir tranquilo y sin preocupaciones.
25 No sufrirás las desgracias que caen sobre los malvados.
26 Dios siempre estará a tu lado y nada te hará caer.
27 No te niegues a hacer un favor, siempre que puedas hacerlo.
28 Nunca digas: <<Te ayudaré mañana>>, cuando puedas ayudar hoy.
29 Nunca traiciones al amigo que confía en ti.
30 No andes buscando pleitos, si nadie te ha hecho daño.
31 No envidies a los violentos ni sigas su mal ejemplo.
32 Dios no soporta a los malvados, pero es amigo de la gente honrada.
33 Dios bendice el hogar del hombre honrado, pero maldice la casa del malvado.
34 Dios se burla de los burlones, pero brinda su ayuda a los humildes.
35 Los sabios merecen honra, y los tontos, sólo deshonra.
Proverbios 3:1 - 35 [TLA]

Vivimos tiempos peligrosos, Busca de Dios antes de que sea tarde


1 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.

2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,

3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,

4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,

5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

2 Timoteo 3:1-5

Aun en la época del evangelio habría tiempos peligrosos a causa de persecuciones desde afuera, más aun por las corrupciones internas. A los hombres les gusta acceder a sus propias concupiscencias más que complacer a Dios y cumplir su deber. Cuando todo hombre anhela lo que puede obtener y ansía conservar lo que tiene, esto hace que los hombres sean peligrosos, los unos para los otros. Cuando los hombres no temen a Dios, no consideran al hombre. Cuando los hijos son desobedientes con sus padres, esto hace que los tiempos sean peligrosos. Los hombres son impíos y sin temor de Dios porque son ingratos ante las misericordias de Dios. Abusamos de las dádivas de Dios si las hacemos alimento y combustible de nuestras concupiscencias. Los tiempos también son peligrosos cuando los padres carecen de afecto natural por sus hijos. Cuando los hombres no mandan sus propios espíritus sólo desprecian lo bueno y honroso. Dios tiene que ser amado por encima de todo, pero la mente carnal, llena de enemistad contra Él, prefiere cualquier cosa antes que a Él, especialmente al placer carnal.


6.7.17

No todos entraran en el Reino de Dios


No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mateo 7:21

Aquí Cristo muestra que no bastará reconocerlos como nuestro Amo sólo de palabra y lengua. Es necesario para nuestra dicha que creamos en Cristo, que nos arrepintamos de pecado, que vivamos una vida santa, que nos amemos unos a otros. Esta es su voluntad, nuestra santificación.

Pongamos cuidado de no apoyarnos en los privilegios y obras externas, no sea que nos engañemos y perezcamos eternamente con una mentira a nuestra derecha, como lo hacen multitudes. Que cada uno que invoca el nombre de Cristo se aleje de todo pecado. 

Hay otros cuya religión descansa en el puro oír, sin ir más allá; sus cabezas están llenas de nociones vacías. Estas dos clases de oidores están representados por los dos constructores. Esta parábola nos enseña a oír y hacer los dichos del Señor Jesús: algunos pueden parecer duros para carne y sangre, pero deben hacerse. Cristo está puesto como cimiento y toda otra cosa fuera de Cristo es arena. 

Algunos construyen sus esperanzas en la prosperidad mundanal; otros, en una profesión externa de religión. Sobre estas se aventuran, pero esas son todo arena, demasiado débiles para soportar una trama como nuestras esperanzas del cielo.

Hay una tormenta que viene y probará la obra de todo hombre. Cuando Dios quita el alma, ¿dónde está la esperanza del hipócrita? La casa se derrumbó en la tormenta, cuando más la necesitaba el constructor, y esperaba que le fuera un refugio. Se cayó cuando era demasiado tarde para edificar otra. 

El Señor nos haga constructores sabios para la eternidad. Entonces, nada nos separará del amor de Cristo Jesús.



22.6.16

Guías para tu Salud por edad y género

1 Corintios 6:19-20

19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.


Selecciona tu Guía .... AQUI



14.11.15

Mis hijos... Son herencia de JEHOVA... Son herederos del Cielo

( Repitalo 6 veces y la Séptima vez gritelo creyendo en su corazón )
¡¡ Mis hijos... Son herencia de JEHOVA... Son herederos del Cielo... Y de todas las Promesas de Dios !!
------------------------------------------
Texto Bíblico:
Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos. Mateo 19:14 [RV60]
y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Mateo 18:3 [RV60]
Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre. Deuteronomio 12:28 [RV60]
------------------------------------------
Autor: Pastor Arnulfo Gtz.
Iglesia Cristiana Nueva Vida Puebla; Whatsapp: 222 649 1505
...Bendice a tus contactos con esta enseñanza... envía el Mensaje de Cristo a todo el Mundo.

12.7.13

cómo lidiar con la ira en nuestra vida y en las de otros

Por supuesto, debemos enojarnos contra el pecado y no contra las personas...

Proverbios 27.4 nos advierte que la ira es cruel y ultrajante; puede llevar a herir físicamente e incluso al homicidio (Mt 5.22). Los padres iracundos pueden lesionar para siempre el cuerpo y las emociones de un niño. La ira pecaminosa es de la carne (Gl 5.19–21) y no cumple la voluntad de Dios (Stg 1.19–20). Satanás puede obrar mediante nuestras palabras y actitudes iracundas (Ef 4.26–27), de modo que Dios nos advierte a «dejar la ira» (Ef 4.31; Col 3.8). El iracundo es un amigo peligroso (Pr 22.24; 29.22) y una mujer colérica es una pobre esposa (Pr 21.9, 19; 25.24).

Proverbios 25

I. Paciencia (25.8)
El momento en que oímos algo que nos perturba, ¡cuán fácil es encolerizarnos y enredarnos en el asunto sin pensar ni orar. Lo sabio es pensar bien el asunto y esperar en Dios. Esto no significa que busquemos una excusa para soslayar el pecado, aun cuando el amor en efecto cubre multitud de pecados (Pr 10.12; 12.16). Más bien quiere decir que actuamos con prudencia, sabiendo primero lo que está involucrado. «Tardo para airarse» es un don maravilloso de Dios. (Pr 15.18); quien se enoja fácilmente hará locuras (Pr 14.17). «Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo», aconseja el Salmo 37.8. De modo que, antes de precipitarnos, detengámonos a orar y pensar. Dedique tiempo para leer la Palabra de Dios y permítale al Espíritu Santo que le dé paz interior.

II. En privado (25.9–10)
Nuestro primer deseo es «decirle a todo el mundo» y lograr que todos se pongan de nuestra parte. Pero la Biblia aconseja precisamente lo opuesto: hablar a solas con la persona y no permitir que otros interfieran. Eso es lo que Jesús ordenó en Mateo 18.15–17 y si este método lo siguieran las familias e iglesias, habría menos peleas y divisiones. Es triste cuando cristianos profesantes divulgan las cosas a todo el mundo, excepto al involucrado. Sin duda requiere valentía y amor cristianos hablar con un hermano respecto a alguna diferencia, pero esta es la manera de crecer espiritualmente y glorificar a Cristo. Tal vez el asunto no se pueda arreglar entre ambos; entonces pídales a dos o tres personas espirituales que le ayuden. Si esto falla, debe intervenir la iglesia, y si el implicado rehúsa oírla, debe disciplinársele. «En cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres», dice Romanos 12.18. Es triste, pero habrá algunos con los cuales no podemos vivir en paz porque no quieren obedecer la Palabra de Dios.

III. Sabiduría (25.11–14)
Las palabras no son sólo sonidos que oímos, sino realidades vivas, poderosas, que pueden ayudar o herir. En Proverbios 25.18 Salomón compara las mentiras con tres armas: un mazo de guerra, una espada y una flecha. Pero en los versículos 11–14 indica que las palabras también pueden ser una fruta preciosa («manzanas de oro» son cítricos o naranjas), hermosas joyas y agua fría refrescante de las nieves de las montañas. Al enfrentar algún asunto debemos usar las palabras correctas y presentarlas de la manera correcta. Nuestras palabras deben «decirse apropiadamente», arregladas como fruta hermosa en bandeja de plata. Véase Job 6.25. Proverbios 19.11 indica que la discreción (prudencia) hará que la gente retenga su furor. Sólo un necio habla todo lo que tiene en su mente (Pr 29.11); los sabios meditan lo que van a decir, cómo lo van a decir y cuándo lo van a decir; véase Proverbios 15.23. Por supuesto, esta sabiduría espiritual debe venir de Dios (Stg1.5).

IV. Delicadeza (25.15)
Qué contradicción: «La lengua blanda quebranta los huesos». Esto es un paralelo de Proverbios 15.1: «La blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor». Nuestra primera reacción a la actitud furibunda de alguien es enfurecernos nosotros también, pero esto sólo añade leña al fuego (véase 26.20–21). Véase también Santiago 3.5. Se nos ordena a no devolver mal por mal (Ro 12.21) y a no maldecir cuando nos maldicen (1 P 2.20–23). Si lo que procuramos es restaurar al creyente que está pecando, necesitamos un espíritu de mansedumbre (Gl 6.1) y no una actitud de ira. Así Pablo ministraba a sus convertidos (1 Ts 2.7) y esto es lo que ordena a los creyentes que hagan (2 Ti 2.24). Elías tuvo que aprender que Dios algunas veces era un «un silbo apacible y delicado» y no un tornado (léase 1 R 19.11–13). Muchos tienen la idea de que delicadeza es debilidad, pero no es así; es poder bajo control. Es la delicadeza del cirujano lo que le hace grande, y sólo el Espíritu Santo puede darnos esta gracia preciosa (Gl 5.22–23).

V. Bondad (25.21–22)
La delicadeza debe conducir a la bondad; véase Romanos 12.19–21, donde el apóstol Pablo cita los mismos versículos y los aplica a los cristianos del NT. En vez de añadir leña al fuego de la ira (Pr 26.20–21), ayudamos a apagarlo al mostrar amor y bondad. Lea el mandamiento de Cristo en Mateo 5.9–12. Si la persona necesita disciplina, Dios se encargará del asunto: «Mía es la venganza, yo pagaré». Debemos ser cuidadosos, sin embargo, de realizar esta clase de obras con el motivo justo. Si tratamos de obligar a las personas en bien nuestro o si tratamos de «comprarlas», Dios no nos bendecirá. Pero si con sinceridad las amamos y queremos ayudarlas, Dios nos honrará y nos recompensará. Por supuesto, estas buenas obras no deben hacerse para impresionar a otros; Proverbios 21.14 dice que deben ser en secreto. Salomón no sugiere aquí un soborno; más bien dice que la bondad será como el aceite que aquieta las aguas agitadas.

VI. Dominio propio (25.28)
Esto yace en el mismo corazón del asunto: al cristiano que practica el dominio propio no lo destruirá la cólera, ni destruirá a otros. Este versículo debe compararse con 16.32: «Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad». Que las personas dominen su espíritu, su «reino interior», es mejor que gobiernen el mundo. Alejandro Magno pudo conquistar todo el mundo conocido, sin embargo, él mismo no se pudo conquistar. Por supuesto, la única manera de tener este dominio propio es mediante el reinado del Señor Jesucristo en nuestras vidas. «Reinamos en vida» por medio de Cristo (Ro 5.17). El dominio propio (temperancia) es uno de los frutos del Espíritu (Gl 5.22–23); la carne no puede producir dominio propio porque está en guerra con Dios.

El dominio propio es lo que nos da la paciencia necesaria, según se bosquejó al inicio de este estudio. Si ejercemos dominio propio en el mismo comienzo del problema, nos ahorrará toda clase de problemas más tarde. Proverbios 17.14 compara el principio de la rencilla con una pequeña fuga en un dique; si no se tiene cuidado, la rotura aumentará y provocará una inundación. Es más fácil detener la pequeña fuga al principio, que tratar de controlar una rugiente inundación. Proverbios 30.33 presenta un cuadro diferente: batir mantequilla o sonarse las narices. La lección es clara: forzar la ira y atizar los problemas sólo causan más problemas.

El dominio propio, producido por el Espíritu, capacitará al creyente a resolver estos asuntos con paciencia y sabiduría. La capacidad de enojarse respecto a las cosas apropiadas y en la manera correcta ayuda a edificar el carácter. Sin duda debemos reaccionar ante la injusticia y el pecado. Pero cuando la ira nos hace estallar, se vuelve destructiva. La ira santa es como el poder del vapor en la caldera: si se encamina a asuntos justos, logra mucho bien. La ira pecaminosa, perder los estribos, es más como un incendio forestal que se sale de control y destruye mucho bien. El Salmo 19.14 es una buena oración para usar: «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová, roca mía y redentor mío».

9.7.13

Las Bendiciones del Espíritu Santo

Efesios 1: 13,14

A. Nos ha sellado (v. 13).
Este importante versículo bosqueja el camino de la salvación. El pecador oye la Palabra de Verdad, confía en Cristo, recibe el Espíritu Santo y es sellado para siempre. «Habiendo creído en Él» también se podría traducir como «cuando creísteis en Él», porque el Espíritu entra en el corazón en el instante en que el pecador confía en Cristo. Este sello quiere decir que Dios nos posee y nos guardará. ¡Nadie puede romper el sello de Dios».

B. Nos ha dado la garantía (v. 14).
«Garantía» en los negocios significa el dinero que se entrega como señal por la posesión que se compra. Cristo ha adquirido nuestro futuro para nosotros, pero todavía no hemos entrado en todas las bendiciones. Dios nos ha dado su Espíritu como la «garantía» que nos asegura que experimentaremos la redención total y recibiremos en gloria las bendiciones que Dios nos prometió. Por favor, note que al final de cada una de estas tres secciones Pablo nos dice por qué el Padre, el Hijo y el Espíritu nos han dado estas bendiciones: «Para alabanza de su gloria» (vv. 6, 12, 14b). ¡La salvación es por la gracia de Dios y para la gloria de Dios! Dios no tiene que salvar a nadie; cuando salva al pecador lo hace para su gloria.

Bendiciones del Hijo... Jesús

Efesios 1: 7-12

A. Nos ha redimido (v. 7a).
Al dar su vida en la cruz, Cristo nos compró de la esclavitud del pecado. Tenemos una redención presente en que Él nos ha librado de la pena y del poder del pecado; tendremos una redención futura (v. 14) cuando Cristo nos liberte de la presencia del pecado en su venida.

B. Nos ha perdonado (v. 7b).
La palabra «perdonar» literalmente significa «enviar lejos». El pecado es una carga terrible que Cristo le quita al pecador que se vuelve a Él. Cristo llevó la carga en la cruz (1 P 2.24). Se ilustra como el macho cabrío expiatorio que se soltaba en el desierto en el Día de la Expiación (Lv 16.20–22).

C. Nos ha revelado la voluntad de Dios (vv. 8–10).
Un «misterio» es una verdad divina que sólo conoce el pueblo de Dios mediante revelación. En Cristo somos parte del eterno propósito de Dios «de reunir todas las cosas en Cristo» (v. 10). Este mundo presente está destrozándose con guerras, contiendas y pecado. Pero un día Dios introducirá una nueva creación, con todas las cosas unidas en Cristo.

D. Nos ha hecho una herencia (vv. 11–12).
Dios no solamente nos ha dado una herencia en Cristo (1 P 1.3, 4), sino que nos ha hecho herencia para Cristo. La Iglesia es su cuerpo, templo y esposa; un día participaremos de su gloria.

Las Bendiciones del Padre... Dios

Efesios 1: 1-6

A. Él nos ha escogido (vv. 3–4).
Esta es la maravillosa doctrina de la elección, una doctrina que no podemos explicar por completo, pero que la podemos disfrutar a plenitud. No trate de descartar con explicaciones el misterio de la gracia. Dios no nos escogió por nosotros mismos; nos escogió en Cristo, por gracia. Nótese 1 Corintios 1.26–29; 2 Tesalonicenses 2.13, 14; y Juan 6.37.

B. Nos ha adoptado (v. 5).
La «elección» se refiere a personas; la predestinación a los propósitos para esas personas. Dios nos elige para ser santos (los apartados), luego predestina a que ciertos propósitos en nuestras vidas ocurran (véase Ro 8.28ss). La «adopción» en el NT se refiere al acto oficial de un padre que otorga el status de adulto al hijo menor de edad. No es recibir a un extraño; es colocar a un miembro de la familia en posición de gozar de los privilegios y bendiciones del adulto. Esto significa que incluso el cristiano más joven tiene todo lo que Cristo tiene y es rico en gracia.

C. Nos ha aceptado (v. 6).
En nosotros mismos no somos aceptables a Dios, pero en Cristo «nos hizo aceptos». Lea en la epístola a Filemón una hermosa ilustración de esta verdad. Pablo escribió: «Recibe a tu esclavo Onésimo como me recibirías a mí» (Flm 17). Aun cuando hemos pecado Cristo le dice al Padre: «Recibe a este santo como me recibirías a mí». Siga el rastro de la maravillosa frase «en Cristo» por las cartas de Pablo; ¡quedará encantado!